¿Quieres estudiar en el extranjero? Descubre Irlanda como nunca la habrías imaginado

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Estudiar y mejorar el inglés es uno de los propósitos de año nuevo más populares. Si estas convencido de que este año, sí o sí,  será tu año, en este artículo descubrirás porque pasar un año escolar en Irlanda es el mejor método para alcanzar tu objetivo. 

¿Por qué estudiar inglés en el extranjero?

La mejor forma de aprender un idioma diferente al materno es viviendo una completa inmersión lingüística y qué mejor forma de aprender inglés que en un país donde esta lengua es el idioma oficial. En Irlanda es posible mejorar el listening y el speaking de una forma infinitamente más rápida y más correcta que simplemente acudiendo a una academia de idiomas dos veces por semana.

Pero estudiar en el extranjero no solamente te aporta el dominio del idioma local, sino también otra serie de experiencias que te acompañarán toda la vida. Podrás viajar y visitar sitios nuevos, conocer a gente nueva con una cultura y unas costumbres diferentes a las tuyas, madurarás como persona y mejorarás  tu CV, lo que mejorará tu carta de presentación a la hora de presentar tu candidatura a una empresa multinacional o con expansión internacional.

¿Por qué estudiar en Irlanda?

El inglés es el idioma oficial de Irlanda, un país que además mantiene fuertes lazos económicos, educativos y culturales con el mundo anglosajón, especialmente con su vecino Reino Unido y con los Estados Unidos.

Además de eso, el encanto y el atractivo de Irlanda hará que te enamores de esta gran isla del océano Atlántico. De Dublín, la capital del país, no te puedes ir sin visitar los principales símbolos de la ciudad, como son la Cárcel de Kilmainham, el Trinity College, la Fábrica Guinness, la Catedral de San Patricio, la Catedral Christ Church o el Temple Bar. Dublín es admirada por ser una de las ciudades europeas que dejar mejor sabor de boca, en todos los aspectos.

Uno de los mejores momentos para visitar la capital irlandesa en el 17 de marzo, durante la celebración del Día de San Patricio. Con excusa de conmemorar al patrón de Irlanda, las calles de toda la ciudad se tiñen de verde, de tréboles y de simpáticos leprechauns.

Los leprechaus son el mejor ejemplo de la profunda y rica mitología y leyendas con las que cuenta Irlanda. Estos seres son duendes pelirrojos, con barba y de baja estatura a los que les gusta vestir de verde y guardar su dinero en una olla.

Pero además de Dublín, de los tréboles verdes, y de la excelente cerveza negra servida en un pub irlandés con música en directo, Irlanda esconde un sinfín de rincones por conocer.

La salvaje naturaleza de profundos bosques llenos de historias de duendes y hadas y la costa escarpada rodeada de acantilados con un horizonte infinito no dejan indiferente a nadie. Los Acantilados de Moher son uno de los más bellos del mundo y compiten en popularidad tanto con el puente colgante de 25 metros de Carrick a Rede  como con la Calzada del Gigante, un camino formado por lava volcánica que se adentra en el mar y que durante muchos siglos hizo creer en los primeros pobladores de esta isla fueron gigantes.

Irlanda es un referente cultural a nivel internacional y son tantos sus atractivos que es imposible disfrutar de todo ello en la corta duración de unas vacaciones. Por eso, si quieres dejarte cautivar tanto por sus paisajes como por su cultura, estudiar un año escolar en Irlanda es la mejor forma de aprender inglés y de absorber los aromas de una cultura milenaria y de vanguardia.

Las imágenes las ha proporcionado la empresa