Los cinco problemas más frecuentes que nos pueden ocurrir al viajar

25.08.2015 15:10

Normalmente sabemos que viajar conlleva riesgos, y es que la vida implica riesgos también. Viajar no es menos, por lo que vamos a contar cuáles son los cinco problemas más frecuentes que se suelen dar en nuestros viajes.

Por supuesto, este artículo se elabora con la intención de que no nos sucedan y que sepamos prevenirlos siempre que podamos. ¡Ahí van!:

1. Pérdida o robo de documentación

Una cosa que sucede con frecuencia es que o perdemos o nos roban la cartera con todo el dinero y la documentación necesaria para viajar y para, sencillamente, acreditarnos como ciudadanos de un país determinado.

Esto significa que intentamos llevar todo con nosotros bien guardado y cuando no nos damos cuenta nos desaparece la documentación. Por supuesto, también hay que tratar de poner el dinero a salvo en una caja fuerte del hotel si esta es segura, para no ir siempre con todo encima. 

Incluso a veces cuando nos falta una taquilla o algún lugar donde dejar nuestros objetos tenemos que viajar con nuestros billetes de avión físicos en mano, y eso no es nada bueno. Hablamos de cuando los billetes eran electrónicos. Entonces ¿qué podemos hacer?

Nuestro consejo es ante todo que cunda la calma y que no venga el pánico. Si perdemos la documentación lo primero que debemos hacer es buscar la Embajada o Consulado de nuestro país en nuestro lugar de destino.

Allí sin duda te pueden ayudar con todo lo que necesites e incluso te calmaran, podrás probablemente llamar a tu casa o sencillamente te harán un salvoconducto para que puedas viajar sin pasaporte. Y si te roban no olvides ir a la comisaría a poner una denuncia, para que quede constancia ante el seguro de lo que has perdido.

 

2. Perder el equipaje en el aeropuerto

Aeropuertos: gente, estrés y muchas llamadas de última hora. Si perdemos el equipaje en el aeropuerto lo primero que debemos hacer es ir al mostrador de la aerolínea en cuestión, para rellenar un formulario de reclamación presentando nuestra tarjeta de embarque.

Claro, que ellos no son máquinas y no siempre van a resolver el problema al instante, sino que habrá veces que esperar unos días. Por eso, te recomendamos siempre que todo lo absolutamente esencial tales como objetos de valor, documentación, dinero o medicinas los guardes en un lugar más a mano.

 

3. Overbooking en el hotel

Cuando llegas a un hotel que está completo y no te han avisado con antelación lo que deben hacer es cambiarte a otro hotel de las mismas o mejores condiciones que las que habías reservado.

Deberían pagarte los gastos de traslado en caso de que éstos tengan lugar y, en caso de que se nieguen a ofrecerte un servicio de igual o mayor valor o calidad deberás poner una reclamación en recepción.

 

4. Enfermedad en el extranjero

Es muy importante sobre todo cuando viajamos los europeos fuera de Europa, que tengamos contratado seguro médico. Si viajamos por Europa en realidad nos sirve la Tarjeta Sanitaria Europea para acudir a urgencias, o centros de salud u hospitales. 

Pero si viajas fuera de Europa, como por ejemplo a los Estados Unidos de América ni queremos contar qué puede pasar si te rompes un brazo. Las facturas médicas pueden ser altísimas y puede que te pille más que de improviso y no tengas ese dinero preparado para este dolorosa eventualidad.

Por eso, un seguro médico es de verdad «curarse en salud». Aunque siempre esté de la mano del médico ayudarte aunque no tengas los recursos necesarios para curarte.

 

5. Añorar la comida de tu país
En Viajes por Europa nos gusta también emplear el siempre terapéutico sentido del humor, por lo que ¿qué pasaría si viajas a un bonito país y echas de menos la comida cotidiana de tu casa? En España tenemos una gran gastronomía, y no sería nuevo que saliéramos dependiendo a qué país y nos espantara o, al menos casi, la comida.

¿Por qué creéis que los estudiantes en el extranjero lo primero que piden a sus padres cuando estos últimos les visitan es chorizo y jamón? Os dejamos con esta reflexión. Sin ánimo de ser demasiado orgullosos sobre nuestro país, sí que tenemos buena comida. ¡Pensad qué os lleváis!