Orava: un castillo de película

20.09.2015 20:48

En Viajes por Europa hacemos mucho énfasis en sorprenderos con nuevos descubrimientos. Tal vez no buscamos siempre los lugares más populares de nuestro viejo continente, pero sí tratamos de que sean lugares que despierten y renueven nuestra pasión por viajar.

Viajamos a una región no muy conocida en Europa, y es que estamos en Eslovaquia, parte de la antigua Checoslovaquia y de la cual ahora, siendo ya un país autónomo tiene en Bratislava su capital.

Y dentro de Eslovaquia nos vamos al Oravský hrad. Es decir, al Castillo de Orava, uno de los castillos más despampanantes que han crecido como setas a la humedad de la Historia en esta República de Eslovaquia, de apenas 5 millones de habitantes de población.

Ha habido un gran juego de fuerzas, una gran tensión a lo largo de los tiempos a la hora de realizar constantes ampliaciones y de perfeccionar esta construcción, con múltiples obras y cambios de tercio que tuvieron lugar en forma de remodelaciones.

Hablamos de estilos arquitectónicos como el románico o el gótico, pero sin dejar atrás el renacimiento ni el barroco, incluso caminando sigilosamente por los signos de los tiempos románticos.

¿Pero cuántos castillos pueden hablar de esto? ¿Y de tener esta explosión o conflagración de estilos arquitectónicos, en sus quién sabe si silenciosas paredes? Es aquí donde cada gramo de tierra ha dejado su huella, en este reloj de arena y de tiempo que es la historia de Europa.

Se cuenta que este lugar estaba habitado desde los tiempos primigenios de la prehistoria. Y que tuvo diversos dueños. Fue cambiando de señores y Reyes, hasta pasar a manos de señores feudales como, por ejemplo, Ctibor de Ctibori.

Más tarde, pertenecería a otro rey, al rey Matías que después intentaría hacer diversos cambios para ampliar y aumentar la seguridad del Castillo.

A lo largo del siglo XX se reconstruyó varias veces, incluida la reparación de las heridas de tiempos como los de la segunda guerra mundial, la cual sin duda dejaría huella en los ventosos silbidos de las esquinas de este castillo.

Pero es que se trata de un castillo de película: y no exageramos. La película de «Nosferatu, el vampiro» (1922) se rodó parcialmente aquí.

Película de terror aunque muda, la cuál aún así el silencio de sus imágenes no hacía sino aumentar el terror con el que los espectadores veían, casi muertos de miedo, este largometraje.

Y fue aquí, ni más ni menos en el Castillo de Orava donde se grabaron un elenco de películas como «La princesa y el mendigo» (1997), cuyo rodaje tuvo lugar también aquí. Lo mismo pasa con «Corazón de dragón 2: un nuevo comienzo» (2000).

Y es que el Castillo de Orava es, de hecho, uno de los castillos más impresionantes de Eslovaquia, y que no en vano se trata de un monumento nacional de reconocido fama a lo largo y ancho de las fronteras de este país, donde las abundantes lluvias llenan de verde los jardines de cada casa.

Un lugar sin duda a visitar, en medio de un paraje noble y de gran belleza. Subido eso sí a una colina, como para no mojarse los pies del encharcado suelo, y que deja fotografías ricas en color y en arte.

Como si con él Europa se desperezara estirándose y abriéndose a la belleza del paisaje cuando, ya al amanecer, el sol saluda de nuevo para comenzar un nuevo día.

 

Foto1: Photo credit: speedygroundhog via Foter.com / CC BY-NC

Foto2: Photo credit: Arachide via Foter.com / CC BY-NC-ND