Sabemos que nos gusta viajar, pero no sabemos por qué

01.06.2015 09:13

Escribir sobre viajes es de todo menos fácil, o mejor dicho, es difícil porque a menudo uno no sabe por dónde empezar a escribir.

Lo que más me ha llamado la atención de los mejores blogs que he leído de viajes a lo largo de mi vida, son las fotografías.

Sin duda, tenemos que recurrir a la imaginación para describir de forma vívida y con palabras las experiencias que nos pasan por la cabeza o, mejor dicho, por el río de nuestras emociones que fluye cuando hablamos de viajar.

Sabemos que nos gusta viajar, pero no sabemos por qué. Imagino que será porque hay tantas motivaciones para hacerlo como personas hay en el mundo. Siempre he sido un inconformista y nunca me ha valido un «me gusta viajar simplemente porque me gusta».

Siempre he querido saber por qué, qué es lo que hay dentro de mí que me impulsa a moverme hacia ciertas latitudes a investigar cómo vive otra gente o cuál es su modelo de vida. Las culturas, los países, los idiomas, los monumentos, las rutinas y costumbres de sus habitantes es algo que siempre me ha llamado la atención.

Tanto es así que hoy en día equiparo viajar a crecer personalmente, como posiblemente hagáis mucho de vosotros. Porque todo aquello que acabo de mencionar es sencillamente una forma de compararnos a nosotros mismos con ellos, para ver en qué aspectos todavía podemos mejorar y, a veces, mucho.

Por ejemplo si voy a un país como Suiza o Alemania, la seguridad, la limpieza y el orden y una vida estructurada en sus calles sin duda me llamará la atención. Viniendo de un país del sur de Europa o mediterráneo como España, puede que me llame la atención que el contraste que hay entre un país y otro. Entonces la pregunta no se hace esperar: ¿qué puedo hacer yo para ser más como los alemanes o suizos en este sentido?

Sin duda esa es una buena pregunta, siempre que se haga para buscar lo mejor en cada uno y no las malas costumbres que todos tenemos, porque como reza el dicho: «en todo casa hay un cuarto sin barrer».

Entonces, hoy en mi viaje imaginario por ejemplo a Suiza me preguntaré, de todo lo que caracteriza a un suizo, de su buen hacer artesanal y calidad de los productos que elaboran, ¿en qué me puedo parecer más a él?

 

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