Un ovni sobre el Danubio

30.09.2015 11:14

Bratislava. Año 1972. Un nuevo puente ha sido construido, puente que desde el año 1967 ha estado en perpetua elaboración, esto es, durante los últimos cinco años hasta llegar a su inauguración hoy, 1972.

Así es como probablemente leerían los checoslovacos, en la extinta República de Checoslovaquia, en los periódicos la inauguración de este entonces nuevo Puente de la Insurrección Nacional Eslovaca (Most SNP) en Bratislava.

Este puente ha sido y es un claro ejemplo de la arquitectura futurista que surgió tras el telón de acero, entre los años 1960 y 1970. Este puente forma parte de la Federación Mundial de Grandes Torres, aunque eso sí se trata del participante más bajo en altura de todos los que forman parte de la mencionada Federación.

Es un puente atirantado, el más largo del mundo en su tipo y que consta de un solo pilón y un solo plano elaborado a base de cables. Con él se pretendía unir la parte vieja y nueva de la ciudad de Bratislava, hoy capital de la República Eslovaca.

Por aquel entonces formaba parte de la República Socialista de Checoslovaquia, en la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, más conocida como la URSS. Hoy en día si vamos arriba del puente vemos que tiene un restaurante, llamado OVNI aunque anteriormente su nombre era Bystrica.

Se puede acceder a él mediante un ascensor y gracias a él tenemos una buena vista de Bratislava, señoreando y dominando el río Danubio, un río casi universal que deja con la boca abierta al resto de ríos de nuestra península ibérica.

El puente ha sufrido varios cambios en su nombre, desde «Puente de la Insurrección Nacional Eslovaca» (Most Slovenského národného povstania), hasta Puente Nuevo (Nový Most) más tarde.

Después pasaría a llamarse de nuevo Puente de la Insurrección Nacional Eslovaca a petición del Partido Demócrata Cristiano eslovaco (SDKÚ-DS) en el año 2012. No obstante a pesar de lo innovador que era para su tiempo, y lo original que resulta hoy construir este puente tuvo también aspectos negativos.

Así es, pese a su gran belleza en el sentido de lo innovador que resultaba, requirió borrar del mapa todo el barrio judío de Bratislava para crear el espacio que requería el puente.

Aunque por otra parte gracias a su construcción se descubrieron murallas históricas que había en ese lugar, y además se mejoró la circulación entre las dos principales partes de la capital de Eslovaquia, la Bratislava nueva y la Bratislava vieja.

Y es curioso cómo este puente representa lo que fue la toma de conciencia de los eslovacos, a la hora de impulsar el deseo de formar un Estado y una nación propia y soberana.

Así es como este levantamiento nacional, simbolizado por este puente, significó ni más ni menos la forma en que los mismos eslovacos clamaban por tener sus propias fronteras, su propia idiosincrasia y su propio país.

Pero no fue este levantamiento contra la Unión Soviética sino contra los nazis que ocupaban Eslovaquia y que la tenían durante el transcurso de la Segunda Guerra Mundial como estado títere.

Fue así como Eslovaquia luchó contra el régimen nazi aunque fuera firmemente aplastado por el él, hasta que el ejército soviético liberara Eslovaquia en el año 1945 de las garras del terror nacionalsocialista.

Sin duda es un puente digno de ver, no sólo por su gran belleza y el entorno en el que está construido, sobre el mismo río Danubio, sino también porque representa un fragmento de historia que nadie debe perderse.