Oporto, otra joya europea: te encantará

Ciudad de puentes, con un centro declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y bañado por el río Duero, que conecta el océano Atlántico con España. Segunda ciudad más importante de Portugal. Seguro que puedes imaginarte de qué ciudad hablamos: Oporto.

Se encuentra al norte de Portugal, para los portugueses la segunda ciudad más grande del país, después de Lisboa, su capital. Oporto, o en portugués Porto, es un lugar repleto de preciosos puentes que pueblan y dominan en las alturas el río Duero. 

Al estilo portugués, en el que la vida transcurre plácidamente como sucede en las ciudades de la Europa más sureña, caminamos por esta ciudad y nos vamos al pleno centro de Oporto. Calles como la que os presentamos llenas de vida, y es que así sucede con la Avenida de los Aliados.

Lugar donde se unen edificios modernistas junto al diurno ruido del tráfico, desde aquí divisamos el Ayuntamiento. Una impresionante construcción realizada de mármol y granito. Restaurantes, bancos y tiendas, todo lo puedes encontrar aquí para que también, desde esta famosa avenida, lleguemos y casi nos precipitemos a la Plaza de la Libertad. Plaza esta que es, de lejos, la plaza más importante de esta ciudad dominada por la estatua del rey Pedro IV.

En el Mercado do Bolhao encontramos todo tipo de alimentos básicos como carne, pescado y frutas. Desde verduras hasta flores y mucho más.

Otra parada casi obligatoria y que no deberíamos perdernos está en la estación de San Bento. Muy adecuado turísticamente si nos adentramos, al menos con la mirada, en su curiosa fachada que merece la pena ver. Sino que también en su interior sus preciosos azulejos pueblan un edificio en el que nos toparemos con la historia de Portugal.

Ahora nos dirigimos hacia una de tantas iglesias, que pueblan como pecas el rostro de un precioso continente que se ve a sí mismo viejo. De estilo barroco y construida en el siglo XVIII, se trata de la Iglesia y la Torre de los Clérigos.

Aquí podemos encontrar un interior lleno de sorpresas. Pero si bien esta Iglesia es un pequeño símbolo de esta ciudad de Portugal, aún más famosa y visitada en su Torre, un imprescindible de la ciudad de Oporto

240 escaleras que componen su escalinata nos llevará a una de las mejores panorámicas de la ciudad. Después, a unos 80 metros de aquí nos admiramos de ver que estamos en la librería Lello e Irmao.

Un sorprendente edificio de estilo neogótico es el que alberga la librería más bonita, no sólo de Portugal, sino probablemente de toda la península ibérica. Estanterías compuestas de madera, escaleras que nos dirigen hacia un techo lleno de libros y, por supuesto, una joya del cine puesto que no en vano fue aquí donde se rodaron algunas escenas del mismísimo Harry Potter.

A orillas del río Duero tenemos el barrio de Ribeira. Con coloridos edificios y casas, un lugar donde pasar el atardecer o la noche con tu pareja para cenar a las orillas del río. Aquí también, señoreando el río Duero está un arco de hierro llamado Puente de Don Luis I.

Con los numerosos puentes que tiene esta ciudad este es, con sus dos pisos, el más conocido. Mientras el piso superior se emplea como vía de metro, es en el piso bajo donde circulan el resto de vehículos.

Así y de este modo nos vamos acercando a destapar por completo toda la belleza que tiene Oporto. A desgranar todo lo que tiene para ofrecer y, ya cerca del final de nuestro viaje, no podemos concluirlo sin pasar por un lugar en donde se entremezclan barroco, románico y gótico.

La catedral de la Sé de Oporto. Grandes y amplias columnas que dan un toque majestuoso a la vez que sencillo a la catedral, y es que no consta de decoración alguna. Muy importante si visitamos el claustro, al que se accede desde el interior de la catedral y que está decorado como pasaba en otros lugares con azulejos, esta vez narrando historias de santos. 

Para tomar un pequeño descanso tenemos los Jardines del Palacio de Cristal. Divididos según la temática podemos ver, por ejemplo, desde jardines donde dejar que afloren, y nunca mejor dicho los sentimientos, o jardines compuestos por vívidas y dignas flores y los más diversos tipos de plantas.

También aquí podremos obtener magníficas vistas. Y puede que se acerque la hora de volver al hotel o de coger el avión. Pero no sin antes, como probablemente lo estaríais echando de menos quienes ya conocéis las delicias vinícolas de Oporto, sin acudir a algunas de sus delicadas pero ante todo sublimes bodegas.

En la ciudad Vila Nova de Gaia, pasando por el Puente de Don Luis I, tenemos vinos de denominación de origen de Oporto. Podrás ver en este lugar sus instalaciones así como el proceso de producción completo: de la uva al vino.

Prueba uno de sus vinos para ahora sí, comenzar a dar por concluido el viaje. Sin duda Oporto no engaña ni decepciona. La ciudad en donde descansar mientras nos iluminamos viendo este lienzo de iglesias vivas, avenidas y plazas con un suculento sabor a vino. Oporto es un lugar en Portugal que necesita ser vivido en su máximo potencial.

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