París amor y cultura

Conocer París, su historia, monumentos, arquitectura y lugares… conocerla de rincón a rincón es el sueño, sin duda, de casi cada viajero. Pero, sólo por eso, no creas que es tan sencillo perderse – para luego encontrarse – por esta, la ciudad del amor.

Eso es, lo has entendido: prepara un buen calzado, y prepara algo de refrigerio porque vamos a caminar mucho y conocer así los rincones más mágicos que esta ciudad cosmopolita esconde tras sí.

Empecemos nuestro recorrido con el símbolo más representativo de París – Torre Eiffel. Observemos esta espectacular construcción de hierro de más de 300 m de altura desde la base, es decir, desde donde el cielo se ve lejos y a la vez vemos a la torre poco a poco crecer.

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Para obtener una impresionante panorámica y enamorarnos del rostro de esta ciudad, es decisión „sí o sí“ comprar entradas a la Torre Eiffel. Porque aquí, el ascensor nos transportará a la cima de la torre desde donde contemplaremos las majestuosas virtudes estéticas de esta ciudad, bañada por el río Sena.

Después de realizar un montón de fotografías, de entre las que no sin dificultades sabremos elegir la que más nos guste – recordemos que París tiene para hechizar a los paladares viajeros con todo tipo de fragancias y gustos, caminemos alrededor de unos 30 minutos hacia el Arco del Triunfo.

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Si mal no recordamos, fue el propio Napoleón quién decidió construirlo aquí para conmemorar la victoria francesa en la batalla de Austerlitz. Y aquí también podemos admirar unas vistas que causarán hacer chiribitas a los ojos de los turistas más exigentes: hablamos de los Campos Elíseos.

Estas vistas son impresionantes y, al mismo tiempo, producen unas ganas enormes de caminar por esta tan famosa avenida, conocida en cada una de las capitales que pueblan el resto de Europa.

Por ello, al bajar del Arco, seguiremos caminando por los Campos Elíseos y observaremos el lujo francés en todo su esplendor, con toda su glamour y su pompa. Sus tiendas más chic, sus restaurantes y jardines – todo ello merecerá la pena ser visitado tanto en el más riguroso invierno como en las delicias climáticas que ofrece el tiempo cercano al estío.

Los Campos Elíseos nos llevan directamente hacia la Plaza de la Concordia.

¿Sabías que se trata de la segunda plaza más grande de toda Francia? Es interesante y, a la vez, muy famosa por su obelisco – pese a que su carisma proviene y también lo aportan una frondosa fuente llena de estatuas y bañada al mismo tiempo por animalillos.

Un encuentro con la cultura, en los lugares más señalados

Si te gusta la cultura, entonces no debes perderte la Ópera Garnier. Soberbia y con todo tipo de lujos, llama la atención a todos sus visitantes por sus ornamentos y decoración, mosaicos y pinturas incluidos.

Continuando con la cultura en París, te aconsejamos definitivamente entrar en el Museo del Louvre. Mientras que para algunas personas es adecuado dedicarle dos horas a visitarlo por dentro, para muchos otros un día entero no será suficiente.

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Obviamente no todo se puede ver y, menos en un corto periodo de tiempo pero, si el viajero es capaz de encontrar al menos unas horas libres para admirar algunas de sus grandes obras, queda garantizado que de ningún modo saldrá defraudado.

Por otra parte, tecleando en el buscador las palabras entradas Louvre, podrás comprar las mismas con mucha antelación y, además, ahorrándote una enorme espera: la cola que casi cada día de la semana crece de la nada, cuando uno intenta acceder al museo.

Montmartre, otro de los lugares que vamos a descubrir en nuestro recorrido por París, sin duda merece la pena ser recorrido aunque sea por unos minutos. Y aquí, en esta famosa colina, entraremos en la Basílica del Sagrado Corazón.

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Desde su cúpula obtendremos otras de las inolvidables vistas que ofrece la capital parisiense. Después, nos dirigiremos hacia el Moulin Rouge, un famoso cabaret conocido en todo el mundo – aun si fuera sólo por el gran número de películas que lo han reflejado de un modo o de otro.

Para completar los importantes lugares que la capital francesa tiene para visitar, nos dirigiremos por último al Palacio y a los Jardines de Versalles. Tomaremos el tren desde París y en aproximadamente media hora, estaremos entrando en este vívido complejo.

Construido en el siglo XVII., gracias a la fuerte y pretenciosa ambición del Rey Sol, aquí nos sumergiremos en la cultura, admirando de una manera especial las grandes obras de arte que sólo son visitables en este espacio.

Es, por tanto, aconsejable dedicar a este lugar un día entero para así poder descansar en sus jardines y, de ese modo, sentirse como un verdadero rey mientras disfrutamos de este ambiente maravilloso que es el que nos ofrece París, flor de lis…